Cada vez que pienso en ti no puedo evitar ponerme triste porque no estás, porque te fuiste y no te despediste. Ni un "me voy a...", "ahora vengo" o "hasta ahora". En realidad, no nos despedimos pensando en que nos veríamos en unas horas, siempre era así. El caso es que ahora mismo no estás aquí, en casa, y ya han pasado once días.
Y, ¿sabes que es lo peor de todo? Que todas quieren que sonría como si no hubiera pasado nada, que deje correr los días y terminan con un "ya vendrá". La verdad es que eso espero, que vuelvas. Porque en ningún sitio estarás como en casa, porque aquí está tu familia, porque nos quedan muchos momentos por compartir y porque te amo. Te amo con todo mi corasonsito y si tu me faltas mi familia no está completa.
Sé que todo esto ya lo sabes, pero nunca viene mal el recordarlo :)
Pero, en el hipotético caso de que no quieras volver porque quieres conocer mundo, como mucha gente mochilera, y crees que así serás más feliz; deja siempre en tu mochilita un hueco para mí.
Ahora sólo tengo ganas de abrazarte y de besarte y de no dejarte ir nunca más... Sigo buscándote por todos los rincones, ¿sabes? No te olvido. No lo haré. Te amo.
Te fuiste con la lluvia y con la lluvia espero que vuelvas. Mi hogar es tu hogar, siempre pequeño.
Te espero en la calle, en el patio, en casa, en la cama.
Extraño cada uno de tus movimientos, cada uno de tus ruiditos, cada cosita tuya. Quiero que vuelvas, lo deseo con todas todas todas mis fuerzas.
Ains, pequeño... te extraño tanto...
T.T
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